lunes, 24 de marzo de 2014

Tebeosfera

Reseña que publico en Tebeosfera de A cada uno lo suyo, el último libro recopilatorio de El Roto:

LA VOZ DE CASANDRA
Observando sus numerosas viñetas que diariamente son colgadas con entusiasta admiración en blogs y en las redes sociales, o que se repiten en medios distintos al periódico en el que se publican, quizás no sea demasiado arriesgado afirmar que el dibujante más respetado en la actualidad es Andrés Rábago, El Roto. Más allá del sectarismo ideológico y las anteojeras con las que se leen los periódicos en España, este maestro de la sátira parece aunar las voces más dispares para ensalzar su obra. Sin embargo, su proverbial maestría, esa certera habilidad con la que pone de manifiesto las mistificaciones de la sociedad, no parece obtener la respuesta adecuada y, lejos de lograr una rehabilitación integral de las conciencias, su decidido propósito no consigue finalmente más que encendidos elogios ante las numerosas reproducciones virtuales de sus dibujos. Después, una vez satisfechos los envanecidos egos de unos lectores que más que aplaudir al autor parecen aplaudirse a sí mismos por ser lo suficientemente perspicaces como para asimilar una obra intelectual, la vida ciudadana vuelve a discurrir por sus caminos habituales: tras el regocijo bullicioso de un carnaval de afectada erudición, para dominar al entendimiento llega, indefectiblemente, la rasadora Cuaresma del cobarde utilitarismo que convierte a todos los ciudadanos en masa informe y sumisa. Porque si un discurso tan racional calara de verdad en la ciudadanía, hace tiempo que se hubiese subvertido el orden establecido...
RESEÑA COMPLETA:
http://www.tebeosfera.com/documentos/documentos/la_voz_de_casandra.html

miércoles, 16 de octubre de 2013

viernes, 4 de octubre de 2013

lunes, 17 de junio de 2013

Fundación Jiménez Becerril

He ganado el VII Certamen de Narrativa "Creadores por la Paz", organizado por la Fundación contra el Terrorismo y la Violencia Alberto Jiménez Becerril, con mi novela "Charlie".
http://www.fundacionalbertojimenez-becerril.org/

El Mundo
http://www.elmundo.es/elmundo/2013/06/16/andalucia_sevilla/1371409547.html

miércoles, 20 de marzo de 2013

Hacienda quitará las ayudas a trasplantes a las CCAA que incumplan con el déficit


LAS MANOS DE MONTORO
Por José Luis Castro Lombilla
Poco podía imaginar Maurice Renard en 1920, cuando escribió Las manos de Orlac, que su obra iba a servir, pasados los años, de oportuna inspiración para Cristóbal Montoro. Sin poner en duda que haya leído la novela de Renard (o incluso cualquier otra, cosas más raras se han visto), yo sin embargo me inclino a pensar que el conocimiento de tan inquietante historia le viene dado a nuestro ministro de Hacienda más bien por el tenebroso imaginario cinematográfico legado por el expresionismo alemán. Alguno de esos empecedores que obviando cínicamente sus innegables aciertos sólo critican al gobierno del PP por sectarismo ideológico, podrían decir que el ministro Montoro parece él mismo salido de una de esas películas; mas sólo sería una impertinente muestra de esa ceguera que impide reconocer la extraordinaria liberalidad que timonea los actos de este servidor público. Ajeno a estos posibles chistecitos de salón, el Ministerio de Hacienda va a incluir dentro de su plan de austeridad presupuestaria a las ayudas para trasplantes, y a mí no me cabe la menor duda de que lo hace alertado por los efectos perniciosos que esta práctica quirúrgica puede tener en los pacientes. En Las manos de Orlac, un pianista al que le han trasplantado las manos de un asesino después de que él pierda las suyas en un accidente se convierte también en asesino. Me imagino a Montoro recordando las turbadoras imágenes de la adaptación cinematográfica que hizo Robert Wiene en 1924, con la magnífica interpretación de Conrad Veidt como aterrorizado pianista, y comprendo perfectamente que haya decidido salvaguardar la integridad física y moral de todos los ciudadanos. Hasta ahora creíamos, incluso con cierto orgullo, que España era un país líder en materia de donaciones, un país solidario; pero la drástica decisión del ministerio viene a ponernos los puntos sobre las íes alertándonos del riesgo que corremos si se sigue ayudando a la Organización Nacional de Trasplantes. No somos solidarios sino imprudentes. Hígados, riñones, corazones, pulmones, pancreas, intestinos..., ¿cuántos órganos se han estado trasplantando temerariamente en estos años de despilfarro y demagogia? ¿Cuántos asesinos por haber recibido un corazón inadecuado habremos creado con nuestra inconsciente política sanitaria...? Si un funesto accidente me cercenara ahora mismo las manos, yo no me lamentaría por que este nuevo recorte gubernamental me dificultara la posibilidad de tener un donante como tuvo Orlac, no; me lamentaría sólo porque esa incómoda situación me impediría aplaudir convenientemente, como ahora mismo aplaudo, a un ministro capaz de enfrentarse incluso a la razón por alcanzar el sagrado objetivo de obedecer  con ímpetu ovino a la Merkel. Sigo pues aplaudiendo mientras animo a don Cristóbal y a todo el gobierno para que continúen con su noble afán: ese afán de convertir a España en un siniestro decorado de película expresionista. Alemana, por supuesto.
JOSÉ LUIS CASTRO LOMBILLA

sábado, 4 de agosto de 2012

Mingote

Estudio, en clave teatral, sobre el tratamiento de la mujer en la obra de Antonio Mingote que he publicado en Tebeosfera como colofón al especial dedicado a la mujer en el cómic y el humor gráfico que se ha ido publicando en la revista durante más de seis meses.


MUJERES EN LA OBRA DE ANTONIO MINGOTE
COMO TODAS LAS MAÑANAS
(Disparate póstumo en un prólogo algo elogioso, un acto bastante erótico y un epílogo ciertamente entrañable)
 PRÓLOGO
El 1 de octubre de 1982, el célebre concurso televisivo Un, dos, tres… estuvo dedicado a Antonio Mingote. Con decorados hechos a partir de sus dibujos y mostrados por unas azafatas que parecían haber sido dibujadas también por él, el plató del programa se convirtió por una noche en un delicioso universo Mingote. Ahora que el humorista ha muerto, resulta tiernamente tentadora la idea de imaginárselo en un paraíso confeccionado igualmente a partir de dibujos suyos por la celestial plumilla de alguna divinidad, epígono sin duda del maestro. Un cielo lleno de globos que brotaran del suelo con tan desconcertante facilidad como lo hacen en sus viñetas, y personajes entre festivos y melancólicos que entretendrían la eternidad haciendo molinillos de papel, pintándose besos en la cara o pidiendo formalidad disfrazados, lógicamente, de payasos.
En ese onírico edén, locus amoenus de tinta con toques de grafito y aguada, estaría prohibido pisar la hierba sólo para que sus moradores, en cumplimiento de tan oportuna restricción, pudieran lanzarse a volar flemáticos y vaporosos para culminar por el aire sus paseos mañaneros. Sería un edén a medida lleno de suicidas decadentes, capaces de colgarse incluso de un platillo volador, y escaleras imposibles en las que hasta el mismísimo Escher se perdería con gusto por ir seguramente tomando notas para mejorar sus propios grabados.