sábado, 11 de abril de 2015

Revista GURB dedicada a la Ley Mordaza, glup.

Estimado Gurb:
Para conmemorar como Dios manda el quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, me puse a leer su obra. Y no te puedes ni imaginar lo que me ha pasado, marciano amigo. Al principio todo fue bien. Yo iba leyendo, por ejemplo, eso de “vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero…”, y me recorría el cuerpo un cosquilleo muy agradable que atribuí al éxtasis místico. Emocionado, seguí leyendo en voz alta y monjil eso otro de “vivo ya fuera de mí, después que muero de amor; porque vivo en el Señor que me quiso para sí; cuando el corazón le di, puso en él este letrero, que muero porque no muero…”, y entonces el cosquilleo pasó a ser ya una cosa seria, pues yo, para qué voy a mentirte, me estaba poniendo hasta un poquito cachondo. Continué recitando aquello de “esta divina prisión del amor en que yo vivo, ha hecho a Dios mi cautivo, y libre mi corazón; y causa en mí tal pasión, ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero…” En ese momento, no sólo me sentí levitar sino que hasta noté cómo un querubín (muy hermoso el muchacho, las cosas como son), me traspasaba el corazón con una flechita de oro que me llegó hasta las entrañas… ¡Desde luego, qué cosas se les ocurren a los querubines, Gurb!
TEXTO COMPLETO:
http://www.gurbrevista.com/2015/04/carta-a-gurb-11/