viernes, 19 de junio de 2015

Nuevo número de GURB

Estimado Gurb:
Te voy a contar la triste historia de Guillermo Zapata, ese genio incomprendido del humor. Ahí va:
Hace mucho tiempo, cuando aún no se había inventado el guiño unisex de párpado ladino, nació en Madrid una preciosa niña de ojos glaucos y piernas corvas a la que sus padres, unos paupérrimos pero honrados vericuetos espongiformes que vivían en el campo, bautizaron con el primer nombre que se les vino a las mientes: Escagurcia. Pero a los pocos días del bautizo, ay, los padres murieron de unas fiebres ciclotímicas fortísimas que asolaron la comarca un domingo por la mañana. La pobrecilla no tuvo entonces más remedio que crecer huerfanita perdida.
Cuando cumplió la mayoría de edad, Escagurcia, a la que por abreviar todos llamaban Puri, observó, no sin cierta sorpresa, que le habían crecido una barbaridad la sandez y las barbas; prodigiosa circunstancia que interpretó como un milagro revolucionario. Entonces pensó que lo mejor sería ingresar en algún movimiento de indignados para hacerse un hombre de provecho y, si le era posible, llegar a ser genial humorista porque a ella desde siempre le había hecho mucha ilusión eso de ser genial humorista.
TEXTO COMPLETO: