martes, 25 de noviembre de 2014

Esta quincena, GURB está dedicada a la Justicia

Estimado Gurb:
Como sé que te interesa mucho la situación de la Justicia en España, para informarte bien me he ido a hablar con ella. Y no te puedes ni imaginar el mal rato que he pasado… Te cuento:
Cuando la encontré estaba apoyá en el quicio de la mancebía judicial mirando encenderse la noche de mayo y sonriendo a los hombres que pasaban. Yo paré a su puerta el caballo y le hablé.
―Buenos días, Serrana. ¿Me das candela? ―le dije, como para romper el hielo.
―¡Gaché! ―me dijo con descaro ella―, ven y tómala en mis labios que yo fuego te daré.
Figúrate, Gurb, yo estaba azoradísimo. No obstante, y por no hacerle un feo, dejé el caballo y ella me dio lumbre.
―Tus ojos son dos verdes luceros de mayo pa mí ―me dijo mientras acariciaba con desparpajo (¡Virgen del Amor Hermoso!) el periné a varios ex ministros, al parecer clientes asiduos―. Ojos verdes, verdes como la albahaca, verdes como el trigo verde y el verde, verde limón. Ojos verdes, verdes ―continuó, bastante reiterativa, la verdad―, con brillo de faca, que se han clavaíto en mi corazón…
Aprovechando que un par de banqueros también habían requerido sus servicios, yo le trasladé la inquietud que hay en la ciudadanía por el doble rasero con el que se sospecha que se aplica la ley.
―Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna, no hay más que unos ojos que mi vida son ―dijo, con una habilidad extraordinaria, demostrando tener unas dotes especiales para vocalizar con la boca llena (qué digo llena… ¡llenísima!).
En fin, cuando los banqueros se fueron, yo le pregunté por la separación de poderes. Pero, en ese momento, llegó un aristócrata y ella no tuvo más remedio que atenderle, claro.
TEXTO COMPLETO:
http://www.gurbrevista.com/2014/11/carta-gurb-9/